La energía renovable es una prioridad global, impulsada por el aumento de costes, eventos climáticos extremos y limitaciones de recursos. China lidera esta transición mediante su Estrategia Nacional de transformación ecológica, situando a su industria fotovoltaica (PV) a la vanguardia. En 2022, la energía solar representó el 57,41% de la nueva capacidad renovable instalada, generando 1,19 billones de kWh junto con la eólica, lo que subraya el compromiso de China con la sostenibilidad.